En Isla Mujeres, el turismo no se sostiene únicamente con hoteles, restaurantes y cifras de visitantes. También depende de quienes todos los días cargan maletas, conducen lanchas y tienen el primer contacto con quienes llegan a la isla.
Por eso merece atención el programa “Isleño de Corazón”, impulsado por el Gobierno Municipal que encabeza Atenea Gómez Ricalde, para respaldar a lancheros y maleteros durante los meses de menor actividad turística.
El esquema contempla apoyos mensuales alternados de mil pesos mediante tarjeta electrónica o una despensa de aproximadamente 850 pesos, además de capacitación en atención al turista, turismo sustentable y primeros auxilios.
Y aquí está lo interesante: no se trata solamente de entregar una ayuda, sino de fortalecer a quienes forman parte de la economía turística local.
Puede parecer un apoyo modesto frente a los grandes presupuestos y las grandes obras, pero para una familia que enfrenta una temporada baja puede representar una diferencia importante.
Políticamente, el mensaje también resulta claro: una administración cercana no debe aparecer únicamente cuando hay reflectores. También tiene que estar presente cuando disminuye el turismo y el ingreso de quienes viven de él.
Ojalá que el programa tenga continuidad, sea evaluado por sus resultados y pueda ampliarse a otros sectores que enfrentan los mismos efectos de la estacionalidad.
Porque si Isla Mujeres quiere mantener un turismo fuerte, también necesita cuidar a quienes todos los días lo hacen posible.
Al final, la política social que deja huella no es la que más presume, sino la que llega justamente cuando hace falta.
Atenea, presidenta de Isla Mujeres, recibe elogios por su compromiso con la isla
Puerto Morelos se le cae al Verde: el desgaste de Blanca Merari abre la puerta a Morena
Gustavo Miranda y su “milagro ciudadano”: del tucán al naranja, con el pasado a cuestas
Arbitraje: una vía para fortalecer la certeza jurídica en la construcción