El Gato Maya

No basta con gobernar bien; también hay que formar a quienes gobernarán mañana

La participación de la presidenta municipal de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, durante la Semana del Abogado del Grupo Tecnológico Universitario de Cancún deja una reflexión que trasciende el protocolo. Cuando un servidor público decide compartir con estudiantes no sólo los logros de una administración, sino también los desafíos, las decisiones difíciles y la responsabilidad que implica gobernar, el mensaje adquiere un valor formativo.

Hablar del Derecho desde la práctica cotidiana del gobierno permite a las nuevas generaciones comprender que las leyes no fueron creadas únicamente para llenar códigos o expedientes; su verdadera utilidad aparece cuando sirven para resolver problemas, garantizar derechos y mejorar la calidad de vida de las personas.

La experiencia compartida por Atenea Gómez Ricalde pone sobre la mesa un principio que muchas veces se olvida: un gobierno eficiente no nace únicamente de buenos discursos, sino de funcionarios preparados, con sensibilidad social y capaces de traducir el marco jurídico en políticas públicas que generen resultados.

Los avances en infraestructura, servicios públicos, programas sociales y atención ciudadana no surgen por generación espontánea; detrás existe un proceso de planeación, decisiones administrativas y un marco legal que hace posible convertir las necesidades de la población en acciones concretas.

Pero quizá el aspecto más valioso de este encuentro fue el diálogo con los universitarios. Escuchar sus inquietudes, responder preguntas e intercambiar experiencias fortalece el vínculo entre quienes hoy ejercen responsabilidades públicas y quienes mañana podrían asumirlas.

La democracia también se construye en esos espacios donde el conocimiento académico se encuentra con la experiencia de gobierno. Ahí nacen vocaciones, se derriban prejuicios y se forman ciudadanos más conscientes del papel que pueden desempeñar en la vida pública.

Acercar el gobierno a las universidades significa reconocer que las nuevas generaciones no son espectadores del presente, sino protagonistas del futuro e inspirarlas a participar con ética, preparación y sentido humano representa una inversión que ningún municipio debería dejar de hacer.

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