Muchas obras públicas nacen en boletín y mueren en el olvido, pero la tercera etapa de la Plaza Ejidatarios en la Zona Continental de Isla Mujeres es prueba de que hay continuidad, no simulación.
Bajo el gobierno de Atenea Gómez Ricalde, el proyecto no se recicló para la foto y mucho menos se congeló. Se ejecutó por etapas —sí—, pero con avances tangibles: acceso digno, espacios de convivencia, infraestructura funcional y un entorno que deja de ser periferia abandonada para convertirse en punto de encuentro comunitario.

La crítica fácil dirá que “va por partes” pero la realidad es otra: va avanzando y en política local, esto ya es diferencia.
Y es que aquí no hay obra fantasma ni promesa inflada: hay espacio público recuperado y en uso… Y como diría este Gato Maya: menos discurso inaugurado… y más comunidad construida.