El Gato Maya

La gubernatura de Quintana Roo en subasta: el “Niño Verde” saca la tablita y Morena ve si alcanza

En Quintana Roo la gubernatura ya no se cocina: se remata.

Lo de 2027, lejos de ser secreto de Estado, parece catálogo de ofertas circulando entre memes, montajes de IA y silencios muy bien administrados.

Y en esa pasarela de cinismo, el “Niño Verde” —sí, el de siempre— no anda buscando votos, anda pasando la charola con sonrisa de notario: tanto cuesta, tanto vale, tanto te toca.

El Partido Verde ya ni finge: dejó de ser partido para convertirse en intermediario. Un coyote fino, pues.

Porque en este negocio —perdón, en este proceso— la ideología estorba…

Aquí lo que fluye son las posiciones, los acuerdos en lo oscurito y el viejo arte de inflar precios cuando el cliente es gobierno y ahí es donde Morena debería mirarse al espejo… si todavía le queda uno sin empañar.

El problema no es que el Verde venda caro, el problema es que alguien esté dispuesto a comprar porque no se está definiendo un candidato, se están negociando condiciones…

No se está construyendo un proyecto, se está armando una operación. Y en esa operación, lo de menos es el apellido que aparezca en la boleta.

¡Con razón repiten que la alianza no está en riesgo!… Por eso nadie rompe, nadie grita, nadie se indigna. Cuando el poder se reparte en la mesa, las diferencias se vuelven decoración.

Y mientras el discurso oficial habla de unidad, este viejo Gato Maya ve otra cosa: un mercado bien organizado donde unos fijan el precio… y otros afinan la cartera.

Así que la pregunta no es quién va a gobernar sino quién fijó el precio y quién va a cobrar la factura a nombre del pueblo.

Pero en fin, dirán que son rumores, que son exageraciones, que este gato ve visiones.

Y sí, puede ser…

Aunque en Quintana Roo, últimamente, la realidad suele quedarse corta frente al cinismo.

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