El Gato Maya

Cancún con Sanén… aunque Sanén diga que no es Sanén

(Crónica de una burla electoral pintada en 50 bardas)

En Cancún el mensaje es tan discreto como un claxon a las tres de la mañana: “Cancún con Sanén”. Más de 50 bardas repiten lo mismo: mismo diseño, mismo rojo disciplinado, misma caligrafía de imprenta industrial.

Y es aquí donde entra la joya del teatro político: Jorge Sanén asegura que no sabe quién las pintó.
Así, sin despeinarse, como quien pierde las llaves… pero en versión urbana: “se me perdió media ciudad”.

Y uno, ingenuo ciudadano que todavía cree en la lógica básica, pensaba que para hacer propaganda en Cancún se necesitaban recursos, operación y estrategia. ¡Error garrafal!

En Quintana Roo basta la fe… o una brigada de aluxes electorales con presupuesto celestial y vocación anticipada.

Y es que el fenómeno no es exclusivo, porque por ahí también andan Pablo Gutiérrez y Pablo Bustamante, ambos del verde —aunque uno juegue a ser guinda— compitiendo en bardas como si fuera concurso de primaria: “ay sí, yo soy mejor que tú”.

Pero tranquilos, aquí no pasa nada, faltaba más. Lo importante es que Sanén ya “investiga” (por eso las bardas aún no se borran: dicen que son evidencia policial). Sí, él mismo.
El diputado morenista, aspirante a la alcaldía de Benito Juárez, convertido en detective de su propia promoción.

Y si el caso se complica, siempre puede tocar la puerta de Don Raciel “Fiscal” López, especialista en encontrar lo que conviene… y perder lo que incomoda.

Mientras tanto, el IEQROO, bajo la atenta institucionalidad de Rubí Pacheco Pérez, también cumple con su papel histórico: mirar, no ver; oír, no escuchar; y, por supuesto, sancionar… tampoco.

Tal parece que la democracia quintanarroense ya alcanzó nivel cuántico: el candidato existe y no existe al mismo tiempo. La campaña ocurre y no ocurre. Y la autoridad observa… pero en modo ahorro de energía.

Y así, en este circo de brochas, negaciones y memoria selectiva, hasta las denuncias de Marybel Villegas Canché empiezan a sonar coherentes. Sí, la misma Marybel, experta en moverse donde calienta el sol político, ahora denuncia que la autoridad electoral orquesta una embestida en su contra para fabricar acusaciones falsas y frenar sus aspiraciones políticas.

Y lo preocupante no es lo que dice… sino que, en este contexto, ya no suena exagerado.
Porque cuando el árbitro se quita el silbato y se pone lentes oscuros, el partido deja de ser competencia y se convierte en simulación con público obligado.

Pero de regreso al caso Sanén, el libreto es viejo, igual que este viejo gato: pinta la ciudad, no firmes nada, niega todo y confía en que la autoridad dude de lo que cualquier vecino ve desde su ventana.

¡Listo!: campaña adelantada sin candidato, promoción sin responsable y ventaja sin castigo.

Pero como diría este Gato Maya, metiche profesional: el problema no es la estrategia… es lo insultantemente obvio.

Hay que tener vocación de burla para sostener que 50 bardas son espontáneas.
Hay que tener desprecio por la inteligencia pública para decir “yo no fui” mientras tu nombre grita en cada esquina.
Y hay que tener una autoridad muy… funcional para hacer como que eso no existe.

Así que la cosa está así:
Sanén no sabe quién lo promueve.
El IEQROO no sabe si es Sanén.
Marybel denuncia fabricación de acusaciones en su contra.
Y el ciudadano —ese sí— sabe perfectamente lo que está viendo.

Y yo, El Gato Maya, no me caliento la cabeza: por eso he llegado a la conclusión de que aquí no hay campaña anticipada… ¡hubo milagro!.
Las bardas ¡se pintaron solas!, Jorge Sanén ¡se promovió sin enterarse…!
y la autoridad, muy devota, decidió que a los actos de fe ¡no se les investiga!.

Y allá usted si sigue de mal pensado…

Tendencias