En destinos turísticos de crecimiento acelerado como Playa del Carmen, el mayor error de un gobierno es administrar el presente sin pensar en el futuro. Las ciudades que hoy padecen problemas de movilidad, servicios colapsados, desarrollos desordenados y pérdida de espacios públicos son, en gran medida, el resultado de haber improvisado su crecimiento.
Por eso resulta relevante que la actualización del Programa de Desarrollo Urbano (PDU) se esté construyendo desde el diálogo con especialistas y organismos profesionales. La reunión de trabajo encabezada por la presidenta municipal, Estefanía Mercado, con el Colegio de Arquitectos de la Riviera Maya, representa un mensaje que pocas veces se coloca en el centro del debate público: el desarrollo de una ciudad no puede depender únicamente de decisiones políticas ni de intereses económicos inmediatos.
Hablar de parques lineales, nuevos distritos de negocios, el fortalecimiento de la Cruz de Servicios y proyectos de Vivienda para el Bienestar es, en el fondo, hablar de la ciudad que heredarán las próximas generaciones.
Son decisiones que, bien ejecutadas, pueden traducirse en una mejor calidad de vida, mayores oportunidades económicas y una distribución más equilibrada del crecimiento urbano.
El desafío es enorme. Playa del Carmen ha crecido a un ritmo vertiginoso durante las últimas décadas y, con ello, han surgido presiones cada vez mayores sobre el medio ambiente, la infraestructura y los servicios públicos.
El verdadero reto consiste en encontrar un equilibrio entre desarrollo y sustentabilidad, entre inversión y conservación, entre expansión urbana y bienestar social.
La planeación de largo plazo rara vez genera aplausos inmediatos porque sus resultados no se miden en semanas ni en meses, sino en años. Sin embargo, es precisamente ese tipo de decisiones las que distinguen a las administraciones que simplemente gobiernan de aquellas que realmente construyen ciudad.
Si el nuevo PDU logra consolidarse con la participación de especialistas, colegios profesionales y ciudadanía, Playa del Carmen tendría la oportunidad de dejar atrás la lógica de reaccionar ante los problemas para pasar a una etapa de anticipación y orden.