En política, hay reuniones que sirven para escuchar y hay otras que sirven para contar quién está escuchando.
La convocatoria impulsada por la diputada local Paola Moreno reunió a más de 90 organizaciones civiles de Quintana Roo bajo el nombre de “Causas que Transforman” y a simple vista, el encuentro encabezado por el senador Eugenio “Gino” Segura parecería un ejercicio de diálogo ciudadano, y seguramente lo fue… Sin embargo, en el tablero político dejó algo aún más interesante: una fotografía bastante clara de hacia dónde comienzan a moverse algunas de las piezas de Morena rumbo al 2027.
Porque cuando un senador reúne en una misma mesa a asociaciones de asistencia social, salud, educación, derechos humanos, medio ambiente, cultura, deporte y bienestar animal, no solamente está escuchando problemáticas, está construyendo una red… y las redes, en política, valen oro.
Mientras otros actores siguen concentrados en la disputa interna, los protagonismos prematuros o las encuestas de café, “Gino” parece haber optado por una ruta menos estridente pero más efectiva: tejer relaciones con quienes tienen presencia permanente en colonias, comunidades y sectores sociales donde los partidos suelen aparecer únicamente en temporada electoral.
Y es que las organizaciones civiles conocen mejor que muchos funcionarios dónde están las necesidades reales, quién requiere apoyo, qué programas funcionan y cuáles se quedan en el discurso; son termómetros sociales, pero también generadores de liderazgo comunitario.
Por esto el encuentro deja una lectura interesante: La transformación que promueve Morena nació precisamente de la idea de que la política no debía quedarse encerrada entre escritorios y oficinas climatizadas.
En ese sentido, abrir espacios para escuchar a quienes trabajan diariamente con las familias quintanarroenses no sólo es una buena estrategia política, también es una decisión inteligente de gobierno.
Y ahí está el mensaje de fondo:
Mientras algunos siguen apostando por la vieja fórmula de construir estructuras desde arriba, otros están buscando fortalecer vínculos desde abajo, donde realmente se sienten los problemas y donde también se construyen las soluciones.
La presencia de más de 90 asociaciones civiles demuestra que existe una sociedad organizada con ganas de participar, proponer y colaborar e ignorar ese capital social sería un error para cualquier proyecto político.
Por supuesto, nadie es ingenuo y por eso cuando un político convoca, escucha y construye puentes, también fortalece su propia posición, así ha funcionado siempre la política.
La diferencia está en si esos puentes sirven únicamente para avanzar carreras personales o si terminan generando beneficios reales para la gente.
En este caso, el reto apenas comienza y las fotografías sirven un día, las mesas de diálogo unas semanas pero lo que realmente pondrá a prueba este ejercicio será la capacidad de convertir las propuestas escuchadas en acciones concretas, programas efectivos y resultados medibles para las comunidades.
Porque las causas sociales no necesitan aplausos, necesitan respuestas y si algo dejó claro este encuentro es que “Gino” Segura parece haber entendido una regla básica de la política moderna: quien quiera construir futuro en Quintana Roo tendrá que aprender primero a escuchar a quienes llevan años trabajando en él.
En tiempos donde muchos siguen peleando por los reflectores, algunos ya comenzaron a disputar algo más importante: la confianza de quienes todos los días hacen trabajo de territorio sin necesidad de campaña y esa, en política, suele ser la inversión que más dividendos genera.
Porque al final, las organizaciones civiles no entregan votos en paquete ni levantan la mano por consigna pero sí tienen algo que todo político busca: credibilidad en la calle… Y quien logre construir una alianza genuina con ellas, podría estar sembrando mucho más que una agenda social… podría estar sembrando futuro.