Martes · Septiembre 22, 2026
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Cuando la sotana no alcanza para ser sacerdote

Cuando la sotana no alcanza para ser sacerdote Por El Gato Maya En Cancún ya no sabe uno si cuidarse de los falsos profetas, de los falsos gurús o de quienes, sin pasar por la puer

Cuando la sotana no alcanza para ser sacerdote
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Cuando la sotana no alcanza para ser sacerdote

Por El Gato Maya

En Cancún ya no sabe uno si cuidarse de los falsos profetas, de los falsos gurús o de quienes, sin pasar por la puerta de la Iglesia, quieren entrar directo hasta el altar.

Y esta vez no lo dice El Gato Maya, sino la propia Diócesis de Cancún-Chetumal.

La autoridad eclesiástica emitió un aviso para precisar que Edwin Jhovanny Moguel Alejos no es sacerdote ni diácono de esa Diócesis y no cuenta con autorización para celebrar sacramentos, impartir bendiciones o realizar servicios religiosos.

Más claro, ni el agua bendita.

La advertencia puede parecer breve, pero tiene un mensaje de fondo bastante serio: en materia de fe también hay que verificar credenciales.

Porque una cosa es hablar de Dios, otra muy distinta es hacerlo en nombre de una institución religiosa. Una cosa es tener vocación espiritual y otra presentarse como ministro autorizado; Y entre ambas cosas hay una diferencia que no se resuelve con una sotana, un discurso convincente ni una ceremonia montada con toda la parafernalia.

La Iglesia tiene sus reglas, sus autoridades y sus procedimientos y si alguien pretende ejercer funciones que no le corresponden, corresponde a los fieles preguntar antes de confiar.

La Diócesis pidió precisamente eso: mantenerse atentos y comunicar a la parroquia o a la autoridad eclesial cualquier actividad relacionada con esta persona.

No se trata de alimentar rumores ni de convertir las redes sociales en tribunal, sino de verificar antes de creer, y de informar antes de compartir.

Porque en estos tiempos digitales cualquiera puede abrir una página, organizar una ceremonia, ponerse un título rimbombante y comenzar a construir una imagen de autoridad; el problema aparece cuando la apariencia termina sustituyendo a la legitimidad.

Y ahí sí, como diría este viejo Gato Maya: una cosa es predicar y otra tener licencia para administrar los sacramentos.

La fe merece respeto y los creyentes también; por eso el llamado de la Diócesis resulta oportuno: ni linchamientos digitales, ni chismes de sacristía, ni rumores de esquina. Información oficial, prudencia y responsabilidad.

Que nadie confunda la devoción de la gente con un cheque en blanco, porque cuando se juega con la confianza de los creyentes, no basta con levantar las manos al cielo para que desaparezcan las preguntas.

Primero se pregunta, luego se verifica y después, si corresponde, se cree. Así de sencillo.

Porque hasta en asuntos celestiales, las credenciales también cuentan… y esta vez la Iglesia ya dijo quién no las tiene.

Fuente: Luis Mis