Isla Mujeres: la política también se mide en toneladas
Por El Gato Maya
En la administración pública hay asuntos que pocas veces ocupan los grandes titulares, pero que terminan siendo determinantes en la vida cotidiana: la basura que se recoge a tiempo, una calle limpia, un parque en condiciones, la poda de un árbol o el retiro de un cacharro que puede convertirse en criadero de mosquitos.
En Isla Mujeres, las labores de Servicios Públicos forman parte de esa agenda que no siempre genera reflectores, pero que permite medir de manera concreta la capacidad operativa de un gobierno municipal.
De acuerdo con cifras difundidas por el Ayuntamiento, durante los últimos cinco años se han recolectado más de 160 mil toneladas de residuos sólidos en el municipio, mientras que el programa permanente de descacharrización ha retirado más de 4 mil 850 toneladas de objetos en desuso.
Más allá del discurso institucional, los números muestran la dimensión de una tarea que implica operación diaria, personal, vehículos, rutas y coordinación con la ciudadanía.
Actualmente, la recolección de residuos se realiza mediante siete rutas en la Zona Insular y seis en la Zona Continental, mientras que las cuadrillas de barrido, Parques y Jardines mantienen trabajos de limpieza, poda y conservación de espacios públicos.
La descacharrización representa además un componente que va más allá de la imagen urbana. Retirar muebles, recipientes y objetos abandonados contribuye a evitar acumulaciones de agua que pueden favorecer la proliferación de mosquitos, particularmente relevante en un municipio donde las condiciones climáticas hacen necesario mantener vigilancia permanente.
La administración encabezada por Atenea Gómez Ricalde sostiene que el mantenimiento de la ciudad requiere continuidad y no acciones aisladas. Esa premisa puede parecer elemental, pero en los servicios públicos la constancia es precisamente una de las variables que determina si una política municipal funciona o termina reducida a campañas temporales.
También existe otra parte de la ecuación: la ciudadanía, porque ningún sistema de recolección puede resolver por sí solo el problema si persisten prácticas como sacar residuos fuera de horario, abandonar cacharros en la vía pública o utilizar espacios comunes como tiraderos.
Por ello, los resultados de Servicios Públicos no deberían medirse únicamente por toneladas recolectadas; también habrá que observar la cobertura de las rutas, la frecuencia de los servicios, las condiciones del equipamiento, la respuesta ante reportes ciudadanos y, sobre todo, la capacidad del municipio para sostener estos niveles de atención frente al crecimiento urbano y turístico.
El reconocimiento expresado por la Presidenta Municipal hacia las trabajadoras y trabajadores que comienzan sus jornadas desde temprano coloca el foco en un sector que pocas veces aparece en el debate político, pero cuya labor es visible cada día en las calles.
En una isla donde la imagen urbana también forma parte de su actividad económica y turística, mantener espacios públicos en buenas condiciones no es solamente una cuestión estética: es una responsabilidad de gobierno y, al mismo tiempo, una tarea compartida con la sociedad.
Porque una ciudad limpia no se construye con discursos ni con fotografías de una jornada de trabajo. Se construye todos los días, desde antes de que salga el sol y hasta que termina la última ruta de recolección.
Fuente: Luis Mis
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