El Gato Maya

Morena descubre el hilo negro: Tulum apesta… por culpa del PRI

Por Luis Mis

Tulum se cae a pedazos: playas sucias, inseguridad al alza, turismo en picada y servicios públicos que dan pena ajena. Pero calma, que según los iluminados de la 4T todo es culpa de los gobiernos del pasado. ¡Menos mal! Pensábamos que era por su ineptitud presente.

La protagonista de esta tragicomedia es la diputada federal Mildred Ávila Vera, quien —en lugar de proponer soluciones— decidió abrir el viejo cajón del discurso más gastado de la política mexicana: “nos dejaron un mugrero”. Bravo. Seis años de gobierno, tres niveles de poder en sus manos… y todavía echando la culpa al PRI de donde ella misma salió y al PAN. Qué creatividad.

La diputada responde así a la senadora panista Mayuli Martínez Simón, quien acusó a Morena de tener hecho un desastre Tulum. Y en vez de rebatir con propuestas, Mildred se lanzó al clásico “fue él, no yo”. Parece que en Morena los comunicados se escriben con crayolas y sin espejo.

Sí, es cierto que Tulum viene arrastrando años de corrupción, pero hoy gobiernan ustedes, mis cielas. Y si el paraíso se convirtió en un muladar, ya no es culpa del pasado, sino del presente… que además cobra dieta y viáticos.

Mientras tanto, el presidente municipal Diego Castañón anda más ocupado tomándose selfies con turistas que enfrentando la crisis ambiental. Cree que con una gira y un discurso motivacional se limpia la playa. Nomás falta que organice un TikTok para invocar al dios del sargazo.

Y por si fuera poco, los diputados federales aprobaron el acceso libre a las playas públicas. Qué bonito suena… lástima que los hoteleros ya se están riendo desde sus camastros privados. En Tulum, el único acceso libre es al cinismo.

El problema no es que culpen al pasado. El problema es que viven instalados en él, como si todavía hicieran campaña. Se les olvida que ya ganaron, que ya gobiernan, y que la excusa ya no tapa el mugrero ni con una lona de Morena.

Pero lo bueno de todo esto —y anótenlo con plumón indeleble— es que ya la gobernadora y los funcionarios federales tomaron cartas en el asunto: le jalaron las orejas a Dieguito, y ojalá también le corten las manos a “El Niño Verde”, que lleva años metiendo la suya en todo lo que huele a negocio. Tal vez así, con un poco de autoridad y menos complicidad, Tulum pueda rescatarse de verdad, y no solo en los discursos de redes sociales con filtro playero.

En resumen: Tulum se hunde entre basura, corrupción y selfies oficiales. Y sus políticos siguen debatiendo quién tuvo la culpa, mientras el paraíso se les vuelve basurero.

Pero culpar al pasado, como lo hace Doña Mildred Ávila,mientras el presente se derrumba… eso sí que es una obra maestra del autoengaño tropical.

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