El Gato Maya

Isla Mujeres no es moneda de cambio

Lo de Atenea Gómez Ricalde —dicen— fue soberbia. Que condicionó. Que se salió del guion. Que “mostró el cobre”.

Pero sólo es lo que dicen, porque hasta ahora, sólo es eso: versiones, trascendidos, chismes bien acomodados.

Pero vamos a suponer —sólo suponer— que sí dijo lo que dicen que dijo.
Entonces la pregunta no es si condicionó, sino : ¿por qué?

Y ahí es donde empieza lo que no se quiere decir.

Porque en corto, en lo que no sale en la foto, ya se comenta que dentro del equipo que empuja al senador Eugenio “Gino” Segura hay una jugada clara: definir desde ahora quién va por Isla Mujeres… y no precisamente un isleño.

Un perfil de fuera. Con respaldo de estructura. Con sello estatal.
En otras palabras: decidir la isla sin la isla.

Si eso es cierto —y en política pocas casualidades existen— entonces lo de Atenea cambia por completo de sentido.

Deja de ser capricho y se vuelve advertencia. Porque una cosa es sumarte a un proyecto y otra muy distinta es hacerlo sabiendo que, en la negociación, tu municipio ya viene apartado para alguien más.

Ahí no hay mucha ciencia.
Si lo que estaba sobre la mesa era entregar Isla Mujeres, entonces poner condiciones no es soberbia… es poner un alto.

Es decir: “vamos juntos, pero no a cualquier costo”.

Lo demás es ruido: Decir que “mostró el cobre” sirve para distraer. Hablar del “estilo Ricalde” ayuda a desviar. Señalar ambiciones personales es la salida fácil.

Pero el fondo, si esto es cierto, es mucho más claro y fácil de entender: hay quienes creen que pueden repartirse los territorios como si fueran cuotas… y hay quienes no están dispuestos a avalarlo en silencio.

Porque al final, el punto no es si Atenea condicionó o no. El punto es que, si lo hizo, probablemente no fue por un capricho… sino porque ya le estaban queriendo ver la cara a Isla Mujeres.

No es Atenea la que se puso sus moños, son otros los que creyeron que la isla venía incluida en el paquete.

Y ahí fue donde la política —la de verdad, no la de la foto del domingo pasado del senador “Gino” Segura con 10 de los 11 alcaldes de Quintana Roo— se les descompuso.

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