El Gato Maya

Mientras tanto…

Rafael Marín no fue a “charlar”… fue a dejarse ver con Mario Villanueva. Hay encuentros que no buscan diálogo, buscan fotografía y esta no es cualquier postal: es mensaje, es guiño, es cálculo.
Es decirle a ciertos oídos: “aquí hay puente… y también memoria”.
Mario Villanueva es símbolo de una época que aún pesa en la política quintanarroense.
Y Marín, que no da paso sin huarache, sabe perfectamente con quién se sienta… y para qué.
Así que no, no fue coincidencia. Fue movimiento. Fue señal. Fue posicionamiento.
Porque en este juego, el que se deja ver… ya está jugando.

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