El Gato Maya

El diputado gachupín y las cuentas pendientes del viaje pasado.

Por Luis Mis

Este gato ya lo había advertido y hoy la realidad le da la razón con maullido colectivo. No es por un viaje futuro ni por una gira imaginaria: la exigencia es clara y directa por un viaje ya realizado, por una visita pasada y reciente del diputado federal Humberto Aldana Navarro a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en España, de la cual no hay resultados visibles ni cuentas claras.

La Asociación de Profesionistas de Quintana Roo no está pidiendo explicaciones anticipadas, sino respuestas atrasadas. ¿A qué fue? ¿Con quién se reunió? ¿Qué beneficios concretos dejó para Quintana Roo esa incursión europea? ¿Y, sobre todo, con qué recursos se pagó? Porque del viaje hay memoria fotográfica, pero de los resultados hay amnesia política.

El señalamiento se da en medio de un creciente hartazgo ciudadano hacia el legislador, conocido ya en el argot popular como el “diputado gachupín”, no por cariño cultural, sino por su afición a cruzar el Atlántico mientras en su tierra las respuestas no despegan. Mucho aeropuerto, poca gestión; mucho FITUR, poco futuro.

Jorge Luis Ovando Martínez, presidente de la Asociación, fue preciso: Aldana ha dicho que sostuvo reuniones de trabajo durante ese viaje pasado, pero hasta hoy no existe información pública que acredite beneficios reales derivados de esa gira. Ni convenios, ni inversiones, ni resultados tangibles. Nada que justifique el boleto de ida… ni mucho menos el de regreso.

Peor aún, la ciudadanía sigue sin conocer la agenda real de aquella visita ni el origen de los recursos utilizados para vuelos, hospedaje y viáticos. Y aquí es donde la austeridad republicana —esa que tanto se presume en tribuna— empieza a hacer agua como lancha vieja en la bahía. Porque si el viaje fue con recursos propios, que se diga; y si fue con recursos públicos, que se compruebe. Lo que no cabe es el silencio.

Ovando recordó que tanto la Presidencia de la República como el Gobierno del Estado han sido enfáticos: los viajes internacionales deben pagarse con recursos personales, no con el erario. De lo contrario, estamos frente a una incongruencia mayúscula entre el discurso y la práctica. Austeridad de palabra, pero no de maleta.

Y como en política el pasado siempre cobra intereses, la Asociación también desempolvó decisiones de Aldana durante su paso por el Congreso local: el retiro de la estatua de Don Andrés Quintana Roo y la modificación de la plazoleta legislativa en Chetumal. Actos sin consulta, sin consenso y sin respeto por la memoria histórica del estado.

“Hay funcionarios que no conocen la historia de Quintana Roo y por eso no la respetan”, sentenció Ovando. Traducción felina: quien no tiene arraigo, gobierna como turista; mueve estatuas como quien reacomoda muebles de hotel.

Por eso el llamado ya no es retórico: las instancias de fiscalización deben revisar ese viaje pasado, sus costos y sus resultados. La ciudadanía no tiene por qué investigar; tiene derecho a saber. Y el diputado tiene la obligación de explicar.

Mientras tanto, las cuentas siguen pendientes, los resultados ausentes y la desconfianza creciendo. Porque en política, como en los aeropuertos, todo viaje debe justificar su destino. Y hasta ahora, el de Humberto Aldana sigue sin aterrizar en Quintana Roo. 🐾

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