El Gato Maya

Gobernar con slogans: la paz de utilería en Villas Otoch que sólo existe en el micrófono

Por Luis Mis

La alcaldesa de Cancún emanada del partido del “Niño Verde”, Ana Paty Peralta, —la misma que ya se siente con banda tricolor rumbo a Palacio de Gobierno de Quintana Roo— nos anuncia, con voz solemne y foto bien encuadrada, que en Villas Otoch Paraíso se instaló el primer Comité de Paz. Nada menos. El acta fundacional de la tranquilidad, según el boletín oficial de prensa.

Según el relato oficial, con este comité se dio “un paso importante para fortalecer la construcción de paz desde las colonias”. Uno imagina que, tras el evento, los delitos se fueron solos, la violencia pidió disculpas y los problemas sociales hicieron mutis por el foro. Porque así funciona la magia institucional: se corta el listón y aparece la paz, aunque sea de cartón.

Nos dicen que estos comités “acercan la seguridad a la gente”, con comunicación directa entre vecinos, policías y gobierno. Suena precioso. Lástima que en Villas Otoch la gente lleva años pidiendo algo más básico: patrullas que lleguen, policías que no roten cada mes y autoridades que no aparezcan sólo cuando hay cámara, discurso y ambición electoral.

“La paz se construye en la calle, en la colonia y desde la comunidad”, repiten como mantra. El gato maya levanta la ceja: ¿también se construye desde la improvisación, la simulación y los actos protocolarios? Porque mientras se habla de paz, la colonia sigue lidiando con realidades mucho más ásperas que cualquier boletín de prensa.

La narrativa continúa: policía más cercana, comunidad organizada y gobierno en territorio. Traducido al idioma felino: más fotos, más slogans y más ensayo general para la próxima campaña. Gobernar Cancún ya no basta; ahora hay que ensayar cómo “gobernar Quintana Roo”, aunque sea empezando por comités que no resuelven lo estructural.

El problema no es hablar de paz. El problema es venderla como logro cuando apenas es discurso. En Villas Otoch no faltan comités, faltan resultados. No sobran palabras, sobran pendientes. Y la paz verdadera no se decreta ni se instala: se gana con políticas serias, constancia y algo que no se ve en los eventos… voluntad real.

Moraleja del gato maya:

Cuando el poder empieza a hablar demasiado de paz, suele ser porque la realidad está gritando lo contrario.🐾

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