Gobernar una ciudad que crece al ritmo de Playa del Carmen no consiste únicamente en administrar los problemas del presente; implica anticiparse a los que vendrán. Y en ese terreno, el diálogo entre gobierno y sector empresarial deja de ser un gesto político para convertirse en una herramienta indispensable de gobernabilidad.
El encuentro de la presidenta municipal Estefanía Mercado con integrantes de Coparmex Riviera Maya puede leerse precisamente desde esa perspectiva: como un intento por construir puentes con uno de los sectores que más directamente resienten —y también impulsan— las condiciones económicas, urbanas y de seguridad del municipio.
La alcaldesa presentó avances en seguridad, atención al sargazo, infraestructura, inversión y regulación, pero quizá lo más relevante fue el mensaje de fondo: las puertas del gobierno están abiertas para escuchar propuestas y corregir lo que tenga que corregirse.
En una ciudad acostumbrada a crecer más rápido que su infraestructura, escuchar al sector productivo puede ser útil para detectar problemas antes de que se conviertan en crisis.
Uno de los anuncios que mayor atención merece es el proyecto para crear un Distrito Financiero, vinculado al nuevo Programa de Desarrollo Urbano, que pretende establecer la hoja de ruta para Playa del Carmen durante los próximos 30 años.
Treinta años no son poca cosa y precisamente por eso, el verdadero desafío será conseguir que esa planeación trascienda administraciones, colores partidistas y coyunturas electorales. Una ciudad turística de la dimensión de Playa del Carmen necesita reglas claras, crecimiento ordenado y certidumbre para quienes invierten, trabajan y viven aquí.
En ese mismo sentido, la advertencia de no permitir nuevos desarrollos habitacionales sin infraestructura y servicios previos toca uno de los puntos más sensibles del crecimiento urbano: no se puede seguir construyendo ciudad únicamente con cemento; primero debe existir capacidad para sostenerla.
La infraestructura eléctrica también aparece como un asunto prioritario. El anuncio de una inversión de la CFE para enfrentar los apagones representa una expectativa importante para ciudadanos, hoteles, comercios e industrias. Porque en un destino turístico internacional, la energía eléctrica no es un lujo: es parte de la infraestructura básica que sostiene la economía.
Otro anuncio interesante es el incentivo fiscal proyectado para establecimientos de la Quinta Avenida, con un descuento del 50 por ciento, sujeto a la aprobación del Cabildo. La intención es clara: estimular la actividad económica en uno de los principales corredores comerciales y turísticos del municipio.
Los incentivos funcionan cuando generan inversión, recuperación de espacios, empleo y mayor actividad económica. El reto será que no se conviertan simplemente en beneficios fiscales sin una contraprestación visible para la ciudad.
En materia de seguridad, Mercado destacó la inversión municipal per cápita y la reducción de homicidios registrada durante julio. Son datos que deben valorarse, pero también mantenerse bajo seguimiento constante, porque la seguridad no puede medirse solamente por un mes favorable: requiere continuidad, prevención, inteligencia y coordinación.
El sargazo representa otro desafío de enormes dimensiones. Más de 100 millones de pesos de recursos municipales destinados a su atención reflejan el costo que este fenómeno tiene para Playa del Carmen. La participación de la Marina, Zofemat y trabajadores municipales, así como la inversión federal anunciada, muestran que se trata de un problema que rebasa las capacidades de un solo gobierno.
Y quizá esa sea precisamente la lección más importante de todo el encuentro porque los grandes problemas de Playa del Carmen no caben en una sola oficina: Seguridad, movilidad, energía, vivienda, infraestructura, turismo, protección civil, sargazo y desarrollo económico requieren coordinación entre gobierno, empresarios, ciudadanos y los distintos niveles de autoridad.
Por eso resulta positivo que el nuevo reglamento de Protección Civil haya sido compartido previamente con el sector empresarial para recibir observaciones. La participación empresarial no debe sustituir la responsabilidad gubernamental, pero sí puede ayudar a construir regulaciones más eficientes, claras y aplicables.
Playa del Carmen enfrenta un momento decisivo porque el crecimiento continuará, la inversión seguirá llegando y la población seguirá aumentando así como las necesidades también.
Y aquí es donde estará la verdadera prueba para la administración de Estefanía Mercado: convertir el diálogo en acuerdos, los acuerdos en políticas públicas y las políticas públicas en resultados que puedan sentirse en las calles.
Porque escuchar es un buen comienzo, pero gobernar también significa tener la capacidad de convertir lo escuchado en decisiones.
Y si Playa del Carmen logra construir esa ruta con gobierno, empresarios y sociedad trabajando sobre una misma mesa, el crecimiento económico podrá dejar de ser solamente una cifra y convertirse en mejores servicios, mayor seguridad, más empleos y una ciudad con futuro.
Ese debería ser el verdadero objetivo: no solamente construir una Playa del Carmen más grande, sino una Playa del Carmen mejor preparada para lo que viene.
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