La petista Susana González decidió que, si la política se trata de estar cerca de la gente, pues había que ensuciarse un poco los zapatos; y no precisamente para la fotografía: regresó a una colonia irregular de Cancún para cumplir un compromiso que había asumido días antes con familias de la zona.
Los vecinos le pidieron apoyo para retirar material y escombro, por lo que Susana escuchó, gestionó los volquetes y volvió…
Hasta ahí, podría parecer una gestión más pero la diferencia estuvo en que no llegó únicamente para posar frente a la cámara, saludar, sonreír y desaparecer por donde vino, sino que se puso a trabajar. ¡Pala en mano!.
Y en estos tiempos de política de utilería, eso ya parece casi una excentricidad. “Para mí la palabra vale”, sostuvo Susana , dejando en claro que pretende construir: prometer menos, regresar más y hacer política con los pies en la tierra.
El PT quiere recuperar la calle por eso la presencia de Gerardo Rodríguez, comisionado estatal del Partido del Trabajo, tampoco parece cualquier cosa.
Y es que el mensaje político es bastante claro: el PT quiere que su crecimiento en Cancún no dependa únicamente de oficinas, conferencias de prensa o discursos de ocasión, sino de presencia permanente en las colonias.
Particularmente en aquellas donde las necesidades son evidentes y donde los ciudadanos están acostumbrados a escuchar muchas promesas y ver pocos resultados.
Ahí es donde el discurso petista encuentra terreno fértil y donde Susana González insiste en que las colonias populares e irregulares forman parte de las raíces históricas del partido. Y, en consecuencia, plantea una fórmula que suena sencilla, pero que políticamente cuesta bastante trabajo sostener:
menos escritorio, más calle; menos discurso, más gestión; menos promesa, más resultado.
Pero este Gato, como siempre, mete la cola, porque la escena de Susana González trabajando junto a los vecinos tiene, inevitablemente, una lectura política; no sólo porque resuelve una necesidad concreta, sino porque construye una imagen: la política que escucha, vuelve y cumple.
Y en una época donde la ciudadanía suele desconfiar de quienes aparecen únicamente cuando necesitan votos, esta disposición puede convertirse en un activo político importante.
Y Susana González está tratando de ocupar ese espacio con un propuesta sencilla: mujer de palabra, mujer de territorio y mujer de resultados.
Eso sí: este Gato seguirá observando,
porque en política, como en el territorio, no todo lo que brilla es oro, no todo el que camina trabaja y no toda pala significa compromiso.
La prueba definitiva siempre llega después de la fotografía, cuando toca regresar y cumplir.
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