Por Luis Mis
Anda melancólico Jorge Portilla Manica porque el diputado veracruzano Enrique «Kike» Vázquez decidió siempre no rifarse por la silla de Tulum. Y es que, dicen los malpensados, “Kike” estaba papita: rival cómodo, triunfo seguro, sparring ideal para la foto de campeón. Pero ahora… ahora habrá que pelear en serio. Y eso ya no es tan romántico.
“El Ingeniero” jura que a quien le pongan enfrente, gana. Que siempre gana. Que hasta perdiendo gana. Y si no gana —ojo al dramatismo— se retira. Sí, claro. En política tropical el retiro es como la dieta: se anuncia el lunes y se rompe el martes.
Eso sí, si el resultado no coincidió con su autopercepción, fue y siempre ha sido por la vieja confiable: la mano negra. Porque aquí no hay derrotas, hay conspiraciones. No hay errores propios, hay complots ajenos. El voto puede fallar; el ego, jamás.
Eso sí, aclara que su único padrino es el pueblo. Nada de padrinazgos terrenales. Puro respaldo ciudadano, puro clamor popular. Un padrino colectivo que aparece en cada discurso y desaparece cuando hay que explicar números.
Hablamos de una especie de bautismo político donde el padrinazgo sustituye a la estructura y la fe reemplaza a la estrategia. Si el pueblo lo pide, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar la providencia?
Para la gubernatura de Quintana Roo, dice que no. Que eso no le quita el sueño. Pero para Tulum… ahí sí hay insomnio cívico. Aunque oficialmente no esté en campaña, el aire ya huele a proselitismo con perfume de “yo ni quería”.
Mientras tanto, subraya que hoy está concentrado en “rescatar” la imagen de Tulum con el apoyo de sus amigos empresarios. Una misión casi pastoral.
Y, por supuesto, en buena sintonía con el alcalde Diego Castañón Trejo, con quien —asegura— se lleva de maravilla.
Pero en política, la amistad es un puente… hasta que estorba para cruzar primero.
Así que aquí estamos: sin el rival “papita”, con el padrinazgo en boca, la mano negra en el cajón y el rescate de imagen en la agenda.
Como diría este gato Maya: cuando el candidato habla de rescatar la imagen antes que resolver los problemas, es que la campaña ya empezó… aunque todavía no hayan puesto las urnas.
Y es que en esta selva electoral, lo único claro es que Portilla ya ganó… al menos en el espejo.🐾