Por Luis Mis
El Partido del Trabajo en Quintana Roo acaba de cometer un acto de ingeniería política digna de risa.
El 23 de enero, el PT anunció solemnemente que el diputado Rubén Carrillo Buenfil sería el coordinador de sectoriales de afiliación en la Zona Norte.
El comisionado estatal, Gerardo Rodríguez, aseguró que era parte de la “estrategia de fortalecimiento territorial”.
Todo bien. Hasta ahí todo normal.
Rubén, con cara de quien cree que el mundo es un mitin eterno, declaró que caminaría calles 365 días al año, que el PT escucharía al pueblo, que las puertas estarían abiertas y que el proyecto del país sería posible… si uno se afiliaba, claro.
Un discurso bonito, emotivo y perfectamente prescindible.
Pero aquí llega la joya:
Hoy por la mañana, el mismo Gerardo Rodríguez anunció que el otro diputado petista, Hugo Alday, también es coordinador de afiliación en la Zona Norte.
El mismo cargo.
La misma zona.
La misma misión.
Sólo que ahora, con doble firma,
doble foto y doble confusión.
En serio: ¿qué está pasando en el PT?
¿Creen que la Zona Norte es tan grande que necesita dos coordinadores?
¿O es que la política petista ahora se practica con la fórmula de “si uno no funciona, nombramos a otro… y ya que estamos, los dos”?
Lo que esto demuestra no es “fortalecimiento territorial”.
Lo que demuestra es una dirigencia sin brújula, un comisionado político que no sabe qué decide ni cuándo decide, y un partido que se inventa cargos como quien reparte caramelos en una feria.
Gerardo dice que buscan reforzar el trabajo del comité de base con miras al proceso electoral siguiente. ¡Claro!
Porque nada fortalece una base que nadie coordina como nombrar dos coordinadores para el mismo puesto.
Eso es como poner dos capitanes en un barco y luego preguntar por qué se hunde.
Y si el PT presume entre 35 y 37 mil afiliados, entonces la pregunta es simple: si tienen tantos militantes, ¿por qué necesitan dos coordinadores para una sola zona?
La respuesta es obvia: no es falta de militancia, es falta de liderazgo.
El PT no está afiliando ciudadanos.
Está afiliando cargos.
Está afiliando puestos.
Está afiliando a gente para que nadie se sienta excluido del reparto.
Porque al final, esto no es estrategia.
Es la clásica política mexicana de “que no se enoje nadie”.
Y cuando un partido intenta contentar a todos, termina contentando a nadie.
El Gato Maya se estira, mira el desorden y lo resume en una sola frase:
El PT no coordinó la Zona Norte; la duplicó. Y en política, duplicar no es fortalecer: es confundir. 🐾