Por Luis Mis
¡Ay, mis queridos y sufridos súbditos del reino del sargazo! Agárrense los calzones porque el aire en este 2026 ya no huele a bloqueador solar, huele a miedo en las oficinas del Partido Verde. Resulta que Rafael Marín Mollinedo, el eterno «Príncipe de la Pureza» y guardián de las aduanas, se hartó de contar contenedores en la ANAM y ha decidido que ya es hora de venir a ver qué quedó de Quintana Roo después de que la plaga del tucán se lo merendara completito.
Rafa, el hombre que ha pasado por más puestos que un político en campaña, se dio cuenta de lo que todos en el «barrio» ya sabemos: que Morena en Quintana Roo no es un partido, es el «Airbnb» personal de Jorge Emilio González, el «Niño Verde». Don Jorge, ese Peter Pan de la política que nunca crece pero cómo estira las manos, tiene secuestrada la marca guinda y la usa para envolver sus negocios como si fuera papel de estraza.
Y miren que para hablar de descaro, hay que echarle un ojo a Tulum y Puerto Morelos. ¡Válgame Dios! Esos municipios ya no son destinos turísticos, son el botín de guerra de los «niños verdes». Los han saqueado con una saña que hasta los piratas del Caribe sentirían envidia. Se han llevado la tierra, los permisos, las playas y hasta la dignidad de la gente, dejándoles a cambio una «Transformación» que sólo se nota en las cuentas bancarias de los funcionarios en turno. En Tulum, si te descuidas, el PVEM te vende hasta el aire que respiras y te lo cobra como «impuesto ecológico».
Rafa viene con su pose de «Yo sí soy de los fundadores, no como estos advenedizos que ayer eran PRI y hoy son Verdes-Guindas». El buen Rafa quiere ser el exorcista que saque al demonio del tucán de la silla estatal para el 2027. Pero la pregunta del millón es: ¿Podrá el «Señor de las Aduanas» con la maquinaria de billetes y cinismo de Jorge Emilio? ¿O será que Rafa sólo viene a ver si todavía hay un pedacito de pastel que no se hayan comido los de la ola verde?
Como bien dice este resabiado y malpensado Gato Maya: en Quintana Roo la política es un atraco con música de fondo. Los cínicos del Verde ya saquearon la caja, se repartieron el botín de Tulum y Puerto Morelos, y ahora, con una desfachatez que asusta, quieren que los morenistas fundadores limpien la escena del crimen y le pidan perdón al pueblo.
Rafael Marín llega dándoselas de muy pulcro, prometiendo que sacará la basura del nido de Jorge Emilio, pero no seamos ingenuos: en este estado, el que intenta barrer a los del tucán termina ahogado en fajos de billetes o doblado ante el ‘Niño’ que manda. Cuidado, Rafa, porque el sistema que el Verde montó no se quita con una escoba; se necesita más que una ‘limpia’ espiritual para quitarles el hambre de poder a estos mercenarios que ya se sienten dueños hasta del aire que respiramos.🐾