El Gato Maya

Cuando el turismo deja de ser discurso y empieza a ser gobierno

Por Luis Mis

En FITUR 2026, Isla Mujeres no llegó improvisando. Llegó con una narrativa clara y, en política, eso ya es ventaja.

Mientras muchos destinos siguen vendiendo arena y alcohol como si fueran ideas nuevas, el gobierno de Atenea Gómez Ricalde apostó por algo más arriesgado: hablar de límites, comunidad y responsabilidad en un escaparate global que suele premiar justo lo contrario.

Decir que el turismo debe beneficiar a las familias isleñas puede sonar a frase conocida, sí. Pero repetirla en FITUR no fue menor: fue colocar el tema social en una mesa donde normalmente mandan los números y las cadenas hoteleras. El gato maya levanta la oreja: no todos se atreven a incomodar al mercado con ese discurso.

Por esto la certificación Queer Destinations no fue sólo una medalla para la vitrina. Fue una señal política. En tiempos donde la inclusión se usa como consigna vacía o se evita para no molestar, Isla Mujeres decidió asumirla como identidad de destino. No grita, no confronta: normaliza. Y eso, en el Caribe turístico, es más revolucionario de lo que parece.

Asimismo, la campaña “Isla Mujeres, Paraíso con Corazón” también tiene lectura política. Hablar de corazón es hablar de gente. De comunidad. De territorio con rostro.

El gato maya sabe que el riesgo está en que el eslogan se quede en postal, pero reconoce el intento de mover el relato: menos “todo incluido”, más “todos cuentan”.

Hasta hace un par de días se habló en Madrid de carnaval, deporte, cultura, vida cotidiana en el Caribe. La estrategia es clara: diversificar la imagen del destino y no reducirlo a sol y playa. Eso, visto desde la política pública, es un paso para evitar que el turismo devore su propia base social y cultural. No garantiza el equilibrio, pero lo intenta.

Al final, FITUR no gobierna, sólo proyecta. El verdadero desafío —y ahí el gato maya se pone serio— será sostener este discurso en la práctica diaria: que la inclusión no sea sólo certificación, que el corazón tenga presupuesto y que el crecimiento no vuelva a dejar a la comunidad mirando desde la orilla.

Por ahora, el gato maya no maúlla ni araña. Observa. Y lo que ve es a Isla Mujeres empezando a hablarle al mundo con voz propia, no prestada ni dictada por el mercado. En política, cuando un gobierno encuentra su voz no asegura la victoria, pero sí marca territorio: deja de improvisar, deja de reaccionar y empieza —al fin— a gobernar. 🐾

Tendencias