Por Luis Mis
En Lázaro Cárdenas no se atoró el Presupuesto de Egresos 2026 por falta de números, ni por dudas técnicas, ni por debates ideológicos de alto nivel.
Se atoró por algo mucho más terrenal, más humano… y más caro: un bono navideño de hasta 300 mil pesos.
Así, sin envoltura ni moño.
Mientras el discurso público habla de austeridad, responsabilidad y amor al pueblo, en el Cabildo algunos decidieron aplicar la versión política del berrinche:
- “Si no hay bono, no hay sesión”.
Y punto.
El resultado fue una escena digna de posada mal organizada: regidores que prefirieron no aprobar el presupuesto antes que renunciar al aguinaldo de lujo. Porque una cosa es servir al pueblo… y otra muy distinta es pasar Navidad sin estrenar.
Los nombres ahí están, para que luego no digan que fue culpa del sistema, del clima o del pasado neoliberal: Roberta Chan Canul, Carlos Betancourt, Martha Tun, Aurora Pool, Concepción Chan Che y Dayanne Sinaí Maglah Balam decidieron no volver a sesionar.
No porque el presupuesto fuera injusto.
No porque faltara planeación.
Sino porque no venía acompañado de un premio personal.
Traducido al idioma ciudadano:
si el presupuesto no los beneficia a ellos, que el municipio espere.
Del otro lado quedaron quienes sí entendieron el cargo como responsabilidad y no como caja chica: el presidente municipal Josué Nivardo Mena Villanueva, junto con las regidoras María Itzel Campos Euan y Reyna del Rosario Góngora Cauich, votaron a favor y no se prestaron al chantaje.
Pocos, sí.
Pero claros.
Y como cereza del pastel institucional, la regidora Dulce Alegría Navarrete brilló por su ausencia, presuntamente por motivos de salud. Nada que reprochar en lo humano… pero políticamente el vacío también pesa, sobre todo cuando el municipio está en pausa.
Lo verdaderamente grave no es que quieran bonos —eso ya es parte del folclor político—.
Lo grave es que bloqueen recursos públicos como método de presión.
Eso ya no es negociación.
Eso es secuestro presupuestal.
Porque mientras ellos juegan a la resistencia selectiva, allá afuera hay comunidades esperando obras, servicios, apoyos y planeación.
Pero claro, eso no da para cena de Año Nuevo en resort.
Por eso lo vuelvo a decir: en Lázaro Cárdenas no se cayó el presupuesto… se lo llevaron de vacaciones.
Y cuando el interés personal se sienta en la silla del Cabildo, el pueblo se queda de pie… esperando.
La ciudadanía toma nota.
Y ojo: la memoria no da bonos,
pero sí pasa la factura… con intereses.