El Gato Maya

Pavos, prensa y política: “El Profe”, los taxistas y el arte de cumplir

Por Luis Mis

Había apuestas.
Había malos augurios.
Había resentidos frotándose las manos y diciendo: “este año no alcanza”.

Pero no.
Contra todo pronóstico —y contra el gusto de varios— los pavos sí llegaron.
Más de 15 mil taxistas del Sindicato “Andrés Quintana Roo” recibieron su respectiva ave navideña, cortesía del líder sindical y diputado Rubén Carrillo, “El Profe”, quien demostró que en política a veces lo más revolucionario no es prometer… sino cumplir, aunque les arda a algunos.

Porque hay que decirlo con claridad felina: en tiempos donde abundan discursos sin carne, El Profe llegó con pavo completo.

Mientras otros políticos y líderes organizaron posadas minimalistas —de esas donde hay más selfies que ponche y más discursos que tamales—, en el sindicato de los taxistas la cosa fue distinta: tacos y tortas de lechón, pavos, organización y músculo político. Sin karaoke improvisado, sin sillas vacías y sin el clásico “luego les avisamos”.

Y ojo: el detalle no fue sólo el pavo.
El verdadero espectáculo fue la cantidad de periodistas reunidos. Tantos, que a más de un funcionario guinda se le atragantó el buñuelo al comparar: “¿y por qué con él sí vienen?”.

Respuesta sencilla:
porque donde hay estructura, cumplimiento y convocatoria real… la prensa llega sola. No a fuerza, no por compromiso, no por WhatsApp de última hora.

Los resentidos —que nunca faltan— decían que no se podía, que no había recursos, que el ambiente estaba complicado, que la coyuntura, que la política, que Mercurio retrógrado. Pero el pavo no entiende de pretextos: o llega o no llega. Y llegó.

El evento fue, sin exagerar, una lección política envuelta en plumas:
organización sindical + liderazgo probado + mensaje claro = resultado visible.

Y es que mientras algunos siguen creyendo que la política se hace con discursos largos y eventos vacíos, El Profe entendió algo básico: al pueblo no se le gobierna con saliva, se le cumple con hechos. Aunque sea con pavo… pero cumplido.

Porque en Quintana Roo, cuando un líder sindical cumple, no sólo reparte aves: reparte mensaje.
Y ese mensaje fue claro, directo y sin envoltura ideológica: aquí hay control, aquí hay estructura y aquí hay palabra.

Así que sí: hubo pavo.
Hubo prensa.
Hubo grilla.
Y hubo más ruido político que en esas “posadas adelantadas” que presumían músculo… y acabaron sonando a reunión familiar con lista corta y eco largo.

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