El Gato Maya

Morena Quintana Roo y sus mil 111 pedazos de unidad.

Por Luis Mis

El divisionismo en Morena ya no es rumor ni chisme de café. Es un espectáculo público, transmitido en vivo desde cada colonia donde la “transformación” se pelea a gritos, empujones y trampas viejas con logos nuevos.

En Quintana Roo, el teatro se llama “mil 111 comités seccionales” —una cifra que suena más a lotería que a proyecto político—, y según la dirigencia nacional, será la base organizativa del partido. Lo que no aclararon es si también será la base del pleito interno, el reparto de huesos o el nuevo método para simular democracia.

Porque sí, mientras en los discursos hablan de unidad, abajo en el campo se tiran con todo. Ahí está el caso de David Cahuich, quien ganó la elección del Seccional 471 en Benito Juárez, pero le reventaron la asamblea. ¿Los responsables? La gente de Alejandro Luna, director del Instituto del Deporte, operador del “nuevo PRI” que vive feliz dentro de Morena, y experto en lo que en la jerga política llaman “mapacheo de la casa”.

Cahuich, un hombre de colonia, vendedor de empanadas y fundador del barrio, denunció lo que todos ya saben pero pocos se atreven a decir: que en Morena Quintana Roo también se juega sucio y que incluso, el coordinador del consejo estatal, Jorge Sanén, opera como lo hacía el viejo tricolor, queriendo poner a “su gente” en los seccionales, aunque eso implique dinamitar la unidad que tanto se presume desde la tribuna.

En Cancún la gente en las colonias ya lo notó. Están hartos de ver las mismas caras, los mismos vicios y las mismas manos extendidas, sólo que ahora ondeando banderas guindas en lugar de tricolores. La 4T prometió barrer la corrupción de arriba hacia abajo, pero parece que la escoba se atoró a medio camino.

Cahuich pidió a Luisa María Alcalde que meta las manos en el proceso, porque la podredumbre no es un invento: se huele en cada asamblea reventada, en cada comité manipulado, en cada funcionario que milita en Morena y que se aferra al poder como si fuera vitalicio.

Porque hoy por hoy, Morena Quintana Roo no necesita enemigos. Se está destruyendo solo, con sus mil 111 pedazos de “unidad”.

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