Lunes · Septiembre 14, 2026
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Banquete para pocos, factura para todos: el cinismo en tiempos de Ana Paty Peralta

Mientras cientos de familias en Cancún enfrentan carencias básicas, inseguridad y servicios públicos deficientes, la administración municipal de Ana Paty Peralta de la Peña decidió gastar 2 millones 300 mil pesos del erario en un banquete con platillos de lujo para una supuesta b

Banquete para pocos, factura para todos: el cinismo en tiempos de Ana Paty Peralta
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Mientras cientos de familias en Cancún enfrentan carencias básicas, inseguridad y servicios públicos deficientes, la administración municipal de Ana Paty Peralta de la Peña decidió gastar 2 millones 300 mil pesos del erario en un banquete con platillos de lujo para una supuesta boda colectiva “en beneficio del pueblo”.

Sí, leíste bien: 2.3 millones de pesos en comida, bajo el disfraz de un acto de carácter social, en el que, según cifras oficiales, apenas 788 personas participaron (394 parejas). Y sin embargo, se pagaron 1,400 platillos, cada uno con un costo de 1,600 pesos, algo que ni en los mejores salones de bodas boutique se acostumbra.

¿Dónde están los 612 platillos restantes? ¿Quién los comió? ¿Se perdieron en el mar? ¿O simplemente se los tragó el hambre insaciable de la corrupción?

El contrato MBJ-SDIF-UJ-175-2025 fue otorgado a la empresa NUI PRODUCTIONS S.A. de C.V., propiedad de Víctor Hugo Hernández González, amigo cercano de la alcaldesa, según diversas fuentes. Lo que en cualquier democracia sería suficiente para exigir transparencia, en Cancún parece ser rutina: el compadrazgo como política de Estado.

Y lo más preocupante no es sólo el despilfarro, sino el descaro con que se intenta disfrazar de “acto social” lo que claramente es un evento con fines clientelares, publicitarios y de autocelebración del poder. Un “bodorrio” pagado con dinero público, mientras se reparten discursos de austeridad en redes sociales.

Recordemos que esta administración municipal se autodefine como “gobierno del pueblo”, “cercano a la gente”, “honesto y austero”, pero a la hora de ejercer recursos, prioriza las fiestas sobre los servicios, los contratos sobre la justicia, y los favores sobre la transparencia.

En cualquier otra parte del mundo esto sería un escándalo mayúsculo. Aquí, aún estamos esperando una respuesta oficial. El silencio de Ana Paty Peralta es tan ofensivo como el gasto mismo.

Y la pregunta que muchos cancunenses se hacen es simple pero dolorosa: ¿Cuántos árboles podríamos haber rescatado, cuántos baches podríamos haber tapado, cuántos niños podríamos haber alimentado con esos 2.3 millones de pesos?

Porque si algo ha dejado claro este gobierno, es que en Cancún las prioridades están al revés, y el dinero público sigue sirviendo a intereses privados.

Cancún no necesita banquetes caros, necesita vergüenza, justicia y voluntad de servir de verdad. Porque el amor no se compra con platillos de lujo… y mucho menos con el dinero de todos.