Lunes · Septiembre 14, 2026
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No es un favor, es un derecho: tomógrafo y mastógrafo salvan vidas

El más reciente anuncio de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, respecto a la instalación y operación de un mastógrafo digital y un tomógrafo de última generación en Playa del Carmen representan algo mucho más profundo: el ejercicio del derecho a la salud con dignidad, ca

No es un favor, es un derecho: tomógrafo y mastógrafo salvan vidas
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El más reciente anuncio de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, respecto a la instalación y operación de un mastógrafo digital y un tomógrafo de última generación en Playa del Carmen representan algo mucho más profundo: el ejercicio del derecho a la salud con dignidad, calidad y acceso para todas y todos.

Y es que las carencias en el sistema de salud pública han sido una constante desde mucho tiempo atrás en algunas regiones del estado. La falta de equipo, personal especializado o servicios básicos ha condenado a cientos de personas —en especial mujeres— a diagnósticos tardíos, tratamientos incompletos o, en el peor de los casos, a la indiferencia institucional. Por ello, contar hoy con un mastógrafo funcional en una región donde el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte femenina, no es un lujo ni una medalla política: es una medida urgente y necesaria.

El tomógrafo, por su parte, llega tras años de ausencia de este tipo de equipo en hospitales públicos de la zona. Su impacto no se limita a detectar enfermedades complejas; significa evitar traslados costosos, agilizar diagnósticos y, sobre todo, ofrecer esperanza a quienes antes no tenían otra opción más que resignarse.

Queda claro que un tomógrafo no transforma por sí solo el sistema de salud. Tampoco un mastógrafo acabará con la burocracia, la negligencia o la desigualdad. Pero sí marcan el inicio de un cambio estructural si van acompañados de personal capacitado, mantenimiento constante, campañas preventivas y, sobre todo, voluntad política sostenida.

Lo importante, entonces, no es solo celebrar que por fin se tiene el equipo, sino garantizar que se use, se mantenga y, sobre todo, que esté al servicio de quienes más lo necesitan sin distinción alguna.

La salud, como bien lo ha dicho la propia gobernadora, no debe ser un privilegio, sino un derecho. Ojalá esa frase no se quede en el discurso, sino que se convierta en una política de Estado, viva, cercana y humana.