Cuando un funcionario público es incapaz de dialogar, negociar y representar los intereses de un gobierno, no está haciendo política: está haciendo el ridículo. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Cancún, donde Pablo Gutiérrez Fernández, secretario general del Ayuntamiento de Benito Juárez, demostró que el cargo le queda más grande que el Palacio Municipal.
Ayer martes, frente a la sede del gobierno local, integrantes del Movimiento de Resistencia Civil Pacífica Nacional (RCPN) exigían un encuentro con la alcaldesa Ana Patricia Peralta. En su lugar, fue enviado Pablo Gutiérrez, quien —con más miedo que oficio— descendió desde su despacho escoltado por policías uniformados y de civil, como si se tratara de enfrentar a una turba violenta, y no a ciudadanos organizados ejerciendo su derecho a la protesta.
Lo que pudo resolverse con una conversación digna y serena, terminó en ruptura: “Libérame el Palacio y hablamos”, fue la orden autoritaria que el funcionario lanzó al líder del movimiento, David Cruz Cedillo. En vez de diálogo, condicionamientos; en vez de diplomacia, soberbia. El resultado: bloqueo de la avenida Tulum y la glorieta del Ceviche, gritos de “¡Resistencia!” y una demanda contundente: “¡Pablo, escucha, si no puedes, renuncia!”
¿Así se construye gobernabilidad? ¿Así se representa a una administración que presume cercanía ciudadana y escucha activa? Pablo Gutiérrez no sólo exhibió su falta de sensibilidad política, sino que echó más leña al fuego de una administración que cada vez genera más ruido por su incapacidad para contener el descontento social.
Pero no se trata sólo de un episodio desafortunado y es que el secretario general tiene bajo su mando áreas clave como Seguridad Ciudadana y Tránsito Municipal, instituciones que, lejos de generar confianza, acumulan denuncias por corrupción, abusos, extorsiones y arbitrariedades. Pero eso sí: en cada conflicto, el secretario aparece blindado por guardaespaldas, como si el cargo viniera con inmunidad moral.
Pablo Gutiérrez parece más interesado en cuidar su figura que en cuidar la paz social. Si tenía aspiraciones políticas —como se ha especulado—, más le vale ir pensando en una candidatura plurinominal, porque en las urnas, el juicio ciudadano puede ser severo con quienes no saben gobernar, ni dialogar.
Buenas noticias para Playa del Carmen de parte de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y nuest
El equipo dándolo todo para el gran grito de independencia en Playa del Carmen con Sin Bandera y Xim
La voz de las mujeres mexicanas también construye historia. Abril Celeste Dzub Castillo es la ganado