Lunes · Septiembre 14, 2026
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La traición no se disimula: Velazco vs. Lezama

Cuando un partido político en el poder se quiebra, rara vez lo hace por culpa de la oposición. Las fracturas suelen venir desde dentro, por ambiciones desmedidas, lealtades dobles y figuras menores que se sienten protagonistas. Tal es el caso del diputado local Ricardo Velazco, q

La traición no se disimula: Velazco vs. Lezama
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Cuando un partido político en el poder se quiebra, rara vez lo hace por culpa de la oposición. Las fracturas suelen venir desde dentro, por ambiciones desmedidas, lealtades dobles y figuras menores que se sienten protagonistas. Tal es el caso del diputado local Ricardo Velazco, quien parece haber decidido dinamitar la frágil unidad de Morena en Quintana Roo para servir a los intereses de su padrino político: Rafael Marín.

Lo dicho por Velazco en el Congreso no es menor ni inocente. Llamar “ociosas” las versiones de una posible candidatura de Verónica Lezama —la figura que la propia gobernadora Mara Lezama perfila—, no solo es una grosería política, es una muestra brutal de deslealtad institucional.

Pero eso no fue todo, también arremetió contra el senador Eugenio “Gino” Segura con una frase digna del cinismo político: “más que delfines, alfiles”. Un comentario que, en boca de un supuesto operador de izquierda, resulta por lo menos hipócrita. ¿Quién es Ricardo Velazco para repartir legitimidades dentro de Morena? ¿Con qué autoridad moral o política se lanza a descalificar proyectos, figuras y llamados a la unidad hechos por la gobernadora, la principal figura del partido en el estado? ¿Desde cuándo un diputado que no ha entregado una sola propuesta legislativa de peso tiene licencia para fungir como francotirador político?

Velazco representa ese tipo de político que no construye, que no suma, que no articula. Representa al ala del resentimiento interno, al grupo que no ganó la candidatura en 2022 y hoy actúa como bomba de relojería dentro del aparato oficial. Él y los suyos no entienden de institucionalidad ni de madurez democrática. Entienden de fuego amigo, de estrategias de desgaste, de narrativas divididas.

Decir que “la unidad se genera a través del debate y la controversia” puede sonar democrático. Pero en boca de quien desacredita a sus propios compañeros de partido, es simplemente una coartada para justificar el sabotaje. Porque cuando el debate viene cargado de desprecio y cálculo faccioso, no construye: destruye.

Velazco juega con fuego. Y no porque tenga fuerza propia, sino porque le presta su voz a un proyecto que ya ha demostrado que, llegado el momento, se vende al mejor postor. ¿O ya se olvidó cómo terminaron apoyando a Anahí González en el pasado, después de tanto teatro de “principios”?