Lunes · Septiembre 14, 2026
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El despropósito motorizado: Imoveqroo legaliza el caos

Lo que debería ser un plan estratégico para ordenar la movilidad en Quintana Roo se está convirtiendo en una claudicación institucional vergonzosa. El anuncio del Instituto de Movilidad del estado (Imoveqroo) sobre la inminente regularización de los mototaxis no es un acto de ord

El despropósito motorizado: Imoveqroo legaliza el caos
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Lo que debería ser un plan estratégico para ordenar la movilidad en Quintana Roo se está convirtiendo en una claudicación institucional vergonzosa. El anuncio del Instituto de Movilidad del estado (Imoveqroo) sobre la inminente regularización de los mototaxis no es un acto de orden, sino la formalización del desorden, la legalización del riesgo y una rendición política ante intereses corporativos y votos potenciales.

Que el director Rafael Hernández Kotasek diga, con serenidad burocrática, que están listos para entregar permisos “como de taxi” a los mototaxistas, es una bofetada a la planeación urbana, a la seguridad vial y a la autoridad misma. ¿De verdad creemos que equiparar a una motocicleta con cabina improvisada con un vehículo de transporte público formal es una solución?

¿Dónde están los estudios técnicos? ¿Dónde están los diagnósticos de impacto urbano y social? ¿Dónde está la lógica mínima del sentido común?

Hablan de 11 mil mototaxis censados en el estado, 7 mil sólo entre Playa del Carmen y Cancún. ¿Nos damos cuenta del tamaño del problema? ¿Se está regularizando porque conviene o porque no hay capacidad de enfrentarlos? Esta no es una estrategia de movilidad, es una capitulación camuflada de ordenamiento.

Los mototaxis, como fenómeno, surgieron en zonas donde el transporte público no llegaba o era deficiente. Fueron una respuesta informal a un problema estructural. Pero en lugar de resolver el origen —la falta de rutas eficientes, seguras y accesibles—, el gobierno opta por abrazar la informalidad y maquillarla con permisos.

Y mientras tanto, ¿quién protege al usuario? ¿Quién asume la responsabilidad en caso de un accidente? ¿Qué pasa con la nula regulación mecánica de estas unidades, que suelen estar adaptadas con partes hechizas, sin protocolos mínimos de seguridad?

La movilidad en Quintana Roo, especialmente en sus ciudades más turísticas, exige un rediseño profesional y con visión de largo plazo. Lo que está haciendo Imoveqroo es todo lo contrario: ceder terreno al caos, disfrazarlo de avance y hacer propaganda con la rendición.

Regularizar no es sinónimo de legalizar cualquier cosa. Y mucho menos cuando lo que está en juego es la seguridad vial, el derecho a una ciudad ordenada y el futuro de un sistema de transporte que, lejos de avanzar, está retrocediendo hacia el clientelismo motorizado.

Legalizar el mototaxi no es modernizar la movilidad: es institucionalizar la improvisación.