Lunes · Septiembre 14, 2026
El Gato Maya
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Pablo Bustamante: Recorridos, abrazos y una apuesta clara rumbo al 2027.

Este sábado por la tarde, como ya se está haciendo costumbre, Pablo Bustamante volvió a recorrer el tianguis de la Región 94 en Cancún. Nada parece detenerlo: ni los comentarios mordaces, ni las sonrisas sarcásticas que recibe mientras camina entre los puestos de fruta, ropa y el

Pablo Bustamante: Recorridos, abrazos y una apuesta clara rumbo al 2027.
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Este sábado por la tarde, como ya se está haciendo costumbre, Pablo Bustamante volvió a recorrer el tianguis de la Región 94 en Cancún. Nada parece detenerlo: ni los comentarios mordaces, ni las sonrisas sarcásticas que recibe mientras camina entre los puestos de fruta, ropa y electrodomésticos. A su lado, una vez más, Paloma Ortega, hija de “Don Meli”, histórico líder de los tianguistas, reafirma la alianza con ese sector popular que, aunque escéptico, no deja de observar.

Pablo saluda de beso a las mujeres comerciantes, abraza con efusividad a los hombres del mercado sobre ruedas y reparte sonrisas como quien siembra simpatías con cada apretón de manos. No se inmuta ante los murmullos. Sabe que no es un secreto que su nombre suena con fuerza para el 2027. Y tampoco oculta que su objetivo es claro: Cancún, la joya de la corona electoral de Quintana Roo, debe seguir en manos del Partido Verde… para su jefe político y amigo, Jorge Emilio “El Niño Verde”.

Más allá de los programas sociales y las giras institucionales, la narrativa que construye Bustamante está llena de simbolismos políticos: la cercanía con los sectores populares, la presencia constante en territorio y la construcción de alianzas con estructuras locales de poder. No es gestión, es posicionamiento. No es casualidad, es estrategia.

Con cada recorrido, Bustamante refuerza su presencia en el municipio con mayor peso electoral del estado. Mientras otros esperan los tiempos oficiales, él se mueve con sigilo pero sin disimulo. Va con todo. Y aunque algunos se burlen o le cuestionen la autenticidad de sus intenciones, él tiene muy claro lo que quiere: la candidatura y la victoria.

El pueblo observa, la militancia toma nota y sus adversarios, aunque se rían, saben que el juego ya comenzó.