En un país donde la violencia se ha convertido en parte de las conversaciones diarias, el llamado del Episcopado Mexicano durante el Día Internacional de la Paz es claro: no normalizar el miedo ni la agresión, sino asumir la responsabilidad de construir la paz en cada ámbito de la vida.
La paz no depende únicamente de las instituciones ni de los funcionarios públicos; comienza en la familia, la escuela, el trabajo y la colonia, donde aprender a resolver diferencias sin recurrir a la violencia es esencial. Reconocer las injusticias y buscar soluciones dialogadas permite reparar y avanzar, sin olvidar la realidad de los conflictos.
Fuente: Luis Mis



